Tuesday, March 07, 2006

Leve ensayo sobre la pérdida de identidad en las adolescentes o la muerte lenta y dolorosa de Barbie

Barbie está muriendo lento, como diría la canción.

El mundo está cambiando, y Barbie es ahora una inadaptada social que será devorada por el mundo cambiante. Ya no es la supervivencia del más fuerte, sino del más apto, y Barbie está perdiendo la batalla.

Las grandes compañías de juguetes se las están viendo en figurillas para hacer adaptaciones y cambios a la muñeca más hermosa de todas pero con pocos resultados positivos. Desde la controversial Barbie embarazada hasta la por-todos-admitida Barbie Malibú quien fue manufacturada con un tono bronceado en todo su cuerpo excepto por la bandita de piel más clara en el dedo donde correspondería la posición del anillo matrimonial; más conocida como la Barbie Divorciada... el set más completo de todos, ya que viene con el carro de Ken, la casa de Ken, la moto de Ken, el perro, el gato, la cuenta bancaria, las raquetas y hasta la toalla del plastificado y masculino compañero de toda la vida (?) de Barbie.

En norteamérica, el mercado consumista más grande del mundo, la rubia favorita va perdiendo terreno. ¿Las causas? La competencia obviamente, provenientemente de otas muñecas con una fuerte y marcada identidad, o juguetes basados en personajes de caricaturas y programas, o como las Bratz que básicamente son mocosas que creen saber todo del mundo, un poderoso reflejo de la ideología de lo más joven de la generación X.

Barbie está muriendo lento en parte a la gran crisis de obesidad que se está manifestando en los Estados Unidos. Las niñas no pueden evitar comparar la hermosa figura con lo que ven todos los días en el espejo (Hannibal Lecter citaría aquí a Marcus Aurelius). Es en extremo contrastante el elevado nivel de mamacitud de la rubia comparado con los superpuestos estratos de grasa en las niñas, quienes nunca jamás de los jamases podrán verse como ella, tener un novio como ella, o tener alguna de sus pertenencias. En esa etapa de la vida nunca se enterarán ni entenderán que clínicamente es imposible tener el cuerpo exquisito como la muñeca a no ser que se quiera sobrellevar un mal como la anorexia o arriesgar a romperse el cuello al primer traspié.

Jamás podrán ser como ella porque Barbie es todo... Es maestra, jinete, empresaria, doctora, veterinaria, bailarina, modelo, princesa, Galadriel, sirena, surfer, Geisha, Pocahontas y el etcétera es muy largo. Entonces sobreviene la pérdida de identidad del juguete, ya no es un modelo a seguir, no es nada ni nadie, tiene la personalidad demasiado disuelta, ya ni siquiera es un reflejo de rubia estúpida y con dinero malhabido a través de un matrimonio por conveniencia. Hoy por hoy se convirtió solamente en un inerte y desnudo pedazo de plástico al cual da gusto morderle los pies.

A continuación un par de ligas sobre una investigación de la Universidad de Bath en Inglaterra que toca el punto de la violencia contra Barbie.

http://www.timesonline.co.uk/article/0,,2-1939678,00.html
http://www.bath.ac.uk/news/articles/releases/barbie161205.html

¿Qué sigue?

Supongo que Barbie morirá (o le convendría más pegarse un tiro) para darle paso a las muñecas más ad hoc, más adaptadas socialmente a la edad, el reventón, la rebeldía, el lenguaje profano y el despapaye; básicamente lo que las niñas prepúberes y adolescentes buscan ahora. El grito es "Las Chicas Bratz son 'cool' porque ellas SÍ me entienden. Son como yo, y yo quiero ser como ellas..."

¡Güerita hazte a un lado! ¡Échate pero no estorbes!

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